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Dic
28

Empresas célebres : Commodore International Limited

Commodore supuso un antes y un después dentro del campo de la informática. Gracias a la filosofía de su creador, “Tenemos que crear ordenadores para las masas, no para las clases”, consiguió posicionarse como una de las principales marcas del mercado a la vez que ofrecía potentes ordenadores a un precio realmente asequible.

Lo curioso, es que, como muchas otras empresas, no empezó desarrollando hardware ni nada similar, ni siquiera tenía que ver con la tecnología. Commodore, fundada en 1953 por Jack Tramiel, empezó como una pequeña tienda de reparación de máquinas de escribir en Nueva York, llamada Commodore Portable Typewriter.

Tramiel había aprendido a reparar estas máquinas durante su estancia en el ejército norteamericano y, de hecho, de ahí viene la idea de poner a su pequeña tienda el nombre de un cargo militar. Como los nombres de almirante y general estaban ya cogidos, por ejemplo, teníamos a General Electric, General Motors, decide usar el cargo de comodoro, Commodore en inglés. Idea que se le ocurrió al ver un Opel Commodore durante una estancia en Berlín.

La tienda funciona bien y apenas un año después, hace tratos con una empresa checoslovaca para importación de piezas y fabricar el mismo las maquinas en Estados Unidos. Debido a que en esa época había problemas con la importación decide crear una empresa aparte, llamada Commodore Business Machine, aunque realmente seria Commodore Portable Typewriter camuflada con otro nombre por posibles contratiempos legales.  El negocio prospera y en 1962 Commodore sale a bolsa, bajo el nombre de Commodore International Limited. Seria en esta época cuando se crearía el famoso logo que todo conocemos.

Una de las primeras impresoras de Commodore

Desgraciadamente, no todo es oro lo que reluce, pese a que la empresa de Tramiel ha conseguido crecer e incluso salir a bolsa, el negocio de las máquinas de escribir sufre un duro revés. Los japoneses empiezan a comerse el mercado gracias a que son de la misma calidad que las americanas, pero mucho más baratas. Jack intenta contratacar con las máquinas de sumar y aunque consigue estabilizarse un poco, pero los japoneses siguen comiéndose el mercado, pues ellos también venden máquinas de sumar.

Es entonces cuando entrará en juego, Irving Gould, que se convierte en el principal inversor de la compañía al adquirir un 17% de la compañía, siendo este el que convenza a Tramiel de invertir en tecnología, pues opina que el futuro está en las calculadoras digitales. No obstante, antes de volver a jugársela como hicieron con las máquinas de sumar, deciden que lo mejor que pueden hacer es espiar al enemigo, así que viajan directamente a Japón para ver como son los métodos de producción y venta de los nipones. Durante su estancia en el país del sol naciente descubren que el secreto es el secreto está en producir productos a bajo coste y vender muchos en lugar de pocos a precios caros, además de que se cercioran que efectivamente el próximo paso a dar son las calculadoras digitales.

Al volver a Estados Unidos, lo primero que hacen es comprar componentes electrónicos y fabricar sus propias calculadoras. Al igual que las máquinas de escribir, nada de intermediarios, que encarezcan el producto. La idea de Commodore International Limited es inundar el mercado de calculadoras baratas y de calidad, antes que lo hagan los japoneses y lo consiguen. La empresa vuelve a resurgir y durante unos años viven un periodo dulce casi sin competencia, hasta que en el año 1975 se encuentran que el enemigo está en casa. Texas Instruments se da cuenta de la estrategia de Jack Tramiel y de Irving Gould, y siendo la principal fabricante de componentes, decide ser ella la que, en lugar de venderlos a terceros, ser la que fabrique las calculadoras.

Calculadoras Commodore, así empezó la empresa con la tecnología

Gracias a que Commodore ha ido creciendo estos años y de nuevo, gracias a la ayuda inversión de Irving Gould que mete más dinero en la empresa, Commodore International Limited decide a su vez imitar a Texas Instruments. Siguiendo el paso lógico de los acontecimientos, Commodore también fabricara sus propios componentes, no dependiendo de nadie. Para ello compra varias empresas de tecnología entre las cuales esta MOS Technology, Inc. Al comprar la empresa, Chuck Peddle se incorporaría a la plantilla de Commodore, pasando de diseñador de chips a jefe de ingeniería, debido a que era una de las condiciones que puso MOS Technology, Inc. a cambio de la absorción.

Aunque quizás su nombre no suene a algunos, Chuck Peddle era realmente alguien importante dentro de la industria. Entre sus méritos estuvo el haber trabajado en el procesador Motorola 6800 y diseñar la familia de procesadores MOS Technology 65xx, que fueron muy importantes dentro del mundo de la computación. Y es que debemos a Peddle la creación del primer ordenador de Commodore International Limited, el Commodore PET. Chuck Peddle estaba convencido que las calculadoras quedarían obsoletas en poco tiempo, el futuro era la informática y así se lo comunica a Jack Tramiel. Este, que aprendió la lección cuando su empresa casi se va pique con las calculadoras, decide darle una oportunidad y da luz verde al proyecto. Peddle y su equipo se ponen a trabajar en un prototipo de lo que tiene en mente, un ordenador que incorporara teclado, pantalla e incluso lector de casete integrado, llevando como procesador un MOS Technology 6502. Tramiel le gusta el resultado conseguido y en el 1977, Commodore lanza su primer ordenador al mercado.

El ordenador, gracias a su robustez y su precio, es un éxito en las escuelas, pero la ausencia de sonido y colores, hace que no cuaje en el hogar. Commodore PET era fantástico para trabajar, pero no era atractivo para el público doméstico, que buscaba algo más, pues Atari 2600 salió ese mismo año y Apple II, pese a ser mucho más caro, ofrecía mejores características. Ante las exigencias del mercado, Commodore decide sacar el VIC-20 en 1981. Gracias a la tecnología MOS Technology VIC, que en principio se fabricó para vender a terceros, pero nunca se consiguió, por fin los ordenadores de Commodore International Limited tienen una paleta de color y sonido, siendo uno de los primeros ordenadores personales compactos en conseguirlo y a un precio muy asequible. Gracias a su precio y una agresiva campaña de marketing, con acciones como anuncios protagonizados por William Shatner o incluso regalanado un Commodore PET a las escuelas si compraban un VIC-20, hace que el ordenador sea un éxito, vendiendo 2,5 millones de unidades.

Commodore PET, el primer ordenador de la historia

Viendo que este el camino a seguir, ofrecer tecnología puntera a un precio asequibles, pues el secreto está en fabricar muchas unidades, seria en esta época cuando Tramiel acuñaría su famosa frase “Tenemos que crear ordenadores para las masas, no para las clases”, en 1982 aparece el Commodore 64, el ordenador que se convertiría en el estandarte de la empresa. Sucesor directo del VIC-20, incluso estéticamente se parecía, poseía unos notables características técnicas para su tiempo y siendo más caro que su antecesor, era realmente barato si lo comparamos con otros ordenadores de las mismas características coetáneos.

Por si fuera poco, en 1983 Jack Tramiel decide hacerse con el mercado, cueste lo que cueste, bajando de precio VIC-20 y como el Commodore 64. Esto obliga a la competencia a hacer lo mismo, pues si ya existía una diferencia de precio en ese momento pasa a ser abismal. Gracias a esto y de nuevo a agresivas campañas de marketing, Commodore 64 se sitúa como uno de los ordenadores más vendidos en su época, calculándose entre 10 y 17 millones de unidades, obteniendo el record Guinness de ordenador personal más vendido en la historia, además de ser uno de los más recordados incluso a día de hoy. Como curiosidad destacar que durante esta época, Commodore llega a trabajar con la NASA, teniendo esta más de 60 sistemas de procesamiento de documentos Commodore en sus oficinas.

Pese a que la agresiva estrategia de Tramiel lleva a Commodore a ser considerada como un un “barco de guerra bien armado” que incluso amenaza con destruir a la competencia, según la prensa de la época, la cúpula directiva no está de acuerdo con sus métodos, considerándolos demasiado agresivos. Finalmente, en 1984, Irving Gould, presidente de la junta obliga a Tramiel a abandonar la empresa que fundo, poniendo como presidente de la misma a Marshall F. Smith, un ejecutivo de la industria acero que no tenía experiencia con las computadoras. Tramiel por su parte no se queda de brazos cruzados, vende sus acciones y funda Tramel Technology, Ltd, escrito de manera diferente para que la gente lo pronunciara correctamente, llevándose consigo a varios ingenieros de la plantilla.

El primer gran éxito de la empresa. El microordenador mas vendido de la historia

Commodore International Limited ante esta situación decide contratacar, usando una estrategia que paradójicamente había planteado el mismo Jack Tramiel antes de su marcha forzosa, fabricara un ordenador de 32 bits y lo haría gracias al as bajo la manga que era la compra de Amiga Corporation, una historia muy curiosa, que involucro al mismo Tramiel.

Amiga Corporation, fundada en 1982 bajo el nombre de Hi-Toro, andaba hace años tras la creación de un ordenador de nueva generación, pero debido a que no disponían el dinero suficiente, en 1983 buscaron inversores, siendo finalmente Atari la que decidió seguir con el proyecto, a cambio de conseguir los derechos del diseño y de los chips fabricados durante un año, pero debido a la gran crisis del videojuego de 1983, Warner Communications, la propietaria de Atari, se vio forzada a venderla, debido a que Atari suponía un gasto de un millón de dólares diarios, rompiéndose la relación entre Atari y Amiga Corporation.

Tramiel después de fundar su nueva empresa, sigue empeñado en la creación de un ordenador de nueva generación, así que visita varias empresas para ver cuál puede comprar, entre las candidatas está Amiga Corporation, pero al solo estar interesado en los diseños y no en el equipo de personal, desestima la compra, dejando escapar una oportunidad que le salió cara, como veremos. Finalmente decide comprar Atari. Amiga Corporation al escuchar que había rumores de la venta de Atari deciden buscar otro inversor, siendo este Commodore International Limited, que compra la empresa, quedándose con los diseños y con el personal, para así dar por cerrado todos los contratos que tenía Amiga Corporation, pues llegar a pagar a Atari 500,000 dólares en concepto de compra de derechos.

Tramiel al comprar Atari y descubrir que Amiga Corporation y esta tenían un acuerdo, acusa a Commodore International Limited de robar los diseños, pues según el contrato todavía tenía la exclusiva. Por su parte, Commodore acusa a Jack Tramiel y Atari de usar unos diseños que habían comprado y cuya exclusividad era suya en esos momentos, para desarrollar un nuevo ordenador. Tras unos largos y duros litigios, las dos empresas acaban desarrollando su ordenador de 32 bits, Commodore International Limited lanzo el Amiga 1000 y Atari el Atari ST, los dos lanzados al mercado en 1985, convirtiéndose automáticamente en rivales.

Aunque el Amiga 1000 es una maquina muy potente, su excesivo precio y el hecho que este adelantado a su tiempo hace que no llegue a venderse igual de bien que el Commodore 64, teniendo un público mucho menor. Pues realmente se ve más como un ordenador para trabajar que para jugar. Esto hace que no llegue a superar a su rival el Atari ST estando los dos muy igualados. Aun así, el lanzamiento de Amiga 1000 abre una línea de mercado para Commodore International Limited.

A finales de los 80, encontramos el último vestigio de esplendor de la compañía.  El nuevo ordenador, el Amiga 500 es todo un éxito, vendiendo 6 millones de unidades en todo el mundo y desbancando al Atari ST, que pasa a un segundo puesto. Junto a Commodore 64, se convierte en el ordenador más queridos de la compañía, siendo los dos más recordados hoy en día. Su éxito está en un precio más asequible y en que el público lo ve como una máquina para jugar, cosa que hace que entre en muchos hogares.

Aun así, pese a este pequeño resurgimiento, los noventa no empiezan muy bien para Commodore. Aunque durante los últimos cinco años, la empresa vende tanto ordenadores, como son el Amiga 2000, Amiga 2500 o el Amiga 1500, como microordenadores, como el Commodore Plus/4, Commodore SX-64, Commodore 16,  o el Commodore 128, ninguno es un éxito, quitando el Amiga 500. Incluso alguno como el Commodore 64 Games System o el Commodore CDTV, son un absoluto fracaso. A todo esto, se le suma que empresas como IBM aparecen en el horizonte dispuestas a quedarse con el mercado doméstico.

Commodore International Limited intenta luchar con todas sus fuerzas ante la competencia, pero la realidad es que no puede hacerles frente. Los ordenadores Amiga no son capaces de competir contra los PC, debido a que el ritmo de actualizaciones era más lento, dejando a esto ordenadores fuera de combate rápidamente. Juegos como Wolfenstein 3D capaces de ejecutarse en un 386 pero no en un Amiga supuso el último clavo del ataúd. Esto unido a que las políticas de la empresa no eran muy amigables con los comerciantes desde hace algún tiempo, hizo que en los últimos sistemas de la compañía fueran, Amiga 3000, Amiga 4000, Amiga 600 y el Amiga 1200. También lo intentan con PC fabricados por Commodore, conocidos como Commodore PC compatible systems, pero ninguno triunfa.

En 1993, a la desesperada, sacan al mercado la consola Amiga CD32. Es el intento de Commodore International Limited de meterse en el mundo de las consolas. Desgraciadamente, vuelve a ser un fracaso, suponiendo la bancarrota de la empresa. Finalmente, el 29 de abril de 1994 Commodore se declara en quiebra, desapareciendo del mercado.

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