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Feb
08

La guerra de las vajillas

Título: La guerra de las vajillas
Año: 1988
Desarrollador: Rafael Hernández
Plataforma: Sinclair ZX Spectrum, Amstrad CPC, Commodore 64
Género: Aventura conversacional

Los españoles tenemos fama de tener sentido del humor, de saber reírnos de nosotros mismos e incluso no tomarnos nada enserio. Así que no es extraño que el primer y único juego español basado en la famosa película Star Wars, fuera una parodia en toda regla. Aunque, de hecho, como se dice, fue más un caso de hacer de la necesidad, virtud.

Rafael Hernández, el creador, después de intentar un par de veces contactar con la 20th Century Fox, la distribuidora y poseedora de los derechos en aquel momento, sin respuesta alguna decidió crear una parodia. Tenía claro, que pese a ser un acérrimo fan de las aventuras de Luke Skywalker, no podía crear una aventura basada en Star Wars, por problemas técnicos, estos estaban más que solucionados, si no por problemas legales.  Sacar al mercado un juego sin la licencia hubiese supuesto encontrarse con un ejército de abogados. Así que las únicas opciones era sacar algo para él solo, sin posibilidad de sacarlo nunca al mercado o escudarse en el derecho a parodia.

La pantalla de carga, obra de Javier Cubedo (ZX Spectrum)

Escoger hacer una parodia, tampoco es que le allanara el camino automáticamente. Rafael tuvo que batallar por tres frentes, primero hacer un juego divertido y que hiciera reír, segundo que se pareciera a la obra original pero lo justo para no ser acusado de plagio, pero sin desmarcarse lo suficiente para que no fuera reconocible por el fan y tercero, que lo que tenía planteado, funcionase como juego. Al fin al cabo el papel lo aguanta todo, pero la realidad es muy distinta. Teniendo esto en mente, es como se puso a trabajar en La guarra de las galaxias, nombre primigenio del juego.

Después de mucho empeño, Rafael Hernández consiguió su sueño, para ello incluso se plantó en las oficinas de Dinamic con la intención de que publicaran su juego y lo consiguió, en 1988 teníamos en las estanterías, La guerra de las vajillas, nombre con el que salió al mercado, pues se cambió en busca de algo más comercial que La guarra de las galaxias.

Empezamos en el planeta Tampoine (Amstrad CPC)

Como podéis imaginar, el argumento es exactamente el mismo que el de Star Wars, episodio IV, pero cambiando nombres y algunos hechos. Martin Luke, clara parodia de Manuel Luque, director general de la empresa CAMP, será el encargado de rescatar a la princesa Paca Holgazana, que está encerrada en la nave Estrella Pringosa. Martin solo contara con su ingenio y con los aliados que haga por el camino entre los que se encuentran el caballero heavy Obi Juan Quenove, Juan Solo y Chequevaca. Su misión no será fácil, a bordo de la Estrella Pringosa se encuentra el poderoso Darth Water y el emperador Karapalo.

La aventura se divide claramente en dos partes, las cuales hemos de cargar de manera independiente. Durante la primera, estaremos en el planeta Tampoine, donde conoceremos a nuestros aliados, descubriremos que la princesa Holgazana está encerrada en la Estrella Pringosa y tendremos que convencer a Juan Solo de que nos lleve hasta allí. La segunda parte, tras introducir la correspondiente contraseña, que solo conseguiremos si nos acabamos antes la primera o lo miramos en alguna guía, transcurrirá toda en la Estrella Pringosa, teniendo como misión rescatar a la princesa y salir de allí. Como es de esperar, al ser una parodia, el argumento estará lleno de momentos locos y surrealistas, a la vez que el nombre de escenarios y personajes es cambiado para darle este toque de humor.

Nos encontraremos cosas tan locas como una cabina en el desierto (Commodore 64)

Y es que dejando de lado su argumento, la verdad es que el juego no innovo demasiado en otros aspectos. Es una aventura conversacional al uso. El personaje nos va describiendo lo que ve, a veces se nos muestra un pantallazo, variando esto según la versión como veremos, y nosotros tenemos que decirle que hacer. Siempre ha de ser un verbo, una dirección, o un verbo más un objeto, también tenemos algún comando especial para grabar partida, o ver inventario. Según las ordenes que tecleamos, el personaje la hará o nos informara que es imposible lo que le pides. En ocasiones incluso se quejará de no entender tus ordenes, y es que, en esta clase de juegos, la dificultad está más en acertar el comando apropiado que en resolver el puzle muchas veces. Aquí, por ejemplo, siempre tendremos que hablar de tú a Martin Luke, ordenándole COGE DINERO, por ejemplo, en lugar de COGER DINERO.

Enfrente nuestro, el Halcon Millonario

Obviando la dificultad intrínseca de este tipo de títulos, la verdad es que La guerra de las vajillas no es un juego excesivamente difícil, aunque en la segunda carga hay más posibilidades de morir, más si lo comparamos con otras aventuras de la época. Con un mapa en mano, podemos orientarnos bastante bien por el mapa y una vez entrada en la lógica del juego, no será difícil saber cuál es el paso a seguir. Al ser una parodia, la propia película de Star Wars, nos sirve como guía, siempre que retorzamos un poco todas las situaciones que pasan en esta. No olvidemos que este juego es la misma historia, pero salpimentada con humor, de sal gruesa y un poco escatológico a veces. Solo con deciros que tenemos los comandos MEA, CAGA y ORINA, que solo pueden ser utilizados en un momento muy concreto del juego, os podéis hacer a la idea del tipo de humor que nos encontraremos. De hecho, este tipo de humor hizo que algunos fans en la época se tomaran el juego como una ofensa, mientras otra gran mayoría, le guarda un gran cariño de haberlo jugado en sus años mozos.
Las tres versiones, ZX Spectrum, la primigenia, Amstrad CPC y Commodore 64, son exactamente igual, con el mismo argumento, puzles y humor. La única diferencia es que en las versiones de Amstrad CPC y Commodore 64, tienen más ilustraciones debido a que estos dos microprocesadores tenían más memoria. Aunque curiosamente la ZX Spectrum es la que carga más rápido dichas ilustraciones.

Quizás La guerra de las vajillas no es la mejor aventura que tuvimos durante la época dorada del software español, pero si una de las más divertidas y curiosas de cuantas salieron al mercado. Si nunca has jugado a ninguna, pero eres de humor escatológico, este es un gran juego para empezar. Como rezaba el slogan de la caratula “Prohibido a personas serias”

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  1. PacoBlog64 dijo:

    Este me lo pasé en su día con un compañero del cole y tirando de la guía de Micromanía. Es divertido y más si te gusta La Guerra de las Galaxias. Y la portada también mola, con ese Han Solo de palo llevando un Pato WC a modo de blaster y el resto de detalles cómicos.

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