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Ene
11

The Chessmaster

Título: The Chessmaster
Año: 1991
Desarrolladora: The Software Toolworks
Plataforma: Super Nintendo
Género: Ajedrez

Desde que la humanidad invento la informática, ha tenido una obsesión. Crear una inteligencia lo suficientemente avanzada para que este a la misma altura que la humana, siendo esta indistinguible.  De hecho, el mismo Alan Turing, uno de los padres de la ciencia de la computación y considerado el precursor de la informática moderna, creo un test para evaluar la inteligencia de la máquina. Si lo pasa, se considera que la maquina está a tú a tú con el ser humano.

Como, lógicamente en aquella época, hoy en día sigue siendo una utopía, era imposible que ninguna maquina pasara el test de Turing, Alan Turing tuvo una brillante idea para ir evaluando a los ordenadores poco a poco, crear un programa de ajedrez por computadora.

Ya en el siglo XVIII se soñaba con autómata que pudiera jugar al ajedrez como un humano. ¿Acaso existe algún otro pasatiempo que tenga unas reglas tan claras y a la vez requiera un elevado esfuerzo mental para poder evaluar todas las posibilidades? Eso sin contar con la capacidad creativa de crear nuevas jugadas, que pueden ser decisivas para ganar. Así que no es extraño que desde que se inventó la informática, los juegos de ajedrez hayan ido de la mano con esta última. Desde el programa que diseño Turing, junto a D.G. Champernowne, hasta nuestros días, hemos tenido cientos y cientos de juegos de ajedrez y para todos los sistemas posibles.

Dejadme que hoy os hable de uno muy especial para mí. Quizás no sea el mejor, quizás no este entre los más recordados, pero para mí, fue la primera vez que pude comprobar lo inteligente que podía llegar a ser una máquina. Os estoy hablando de The Chessmaster para Super Nintendo. No fue mi primer programa de ajedrez, pero si el primero que jugué contra el enserio, e incluso me enseño las reglas del juego, pasando horas y horas, contra la máquina.

El chessmaster nos desafía a una partida

Por aquella época, yo no conocía ni siquiera la existencia de The Chessmaster 2000, el juego primigenio, creyendo que la versión de Súper Nintendo era la primera entrega, más tarde descubriría que era una conversión del motor escrito por David Kittinger, para consolas. La cuestión es que toda la esencia de The Chessmaster fue trasladado de manera majestuosa para consola. Si el año anterior habían hecho un gran trabajo con la versión de NES, con esta era simplemente soberbia, con una cantidad de opciones increíble.

Es cierto que, si somos justos, realmente estamos ante una versión supervitaminada de la versión de NES, con más colores, mejores gráficos y más opciones aun, pero esto no le quita ningún ápice de calidad, todo lo contrario. Demuestra que Software Toolworks se molestaba en hacer buenas versiones de su producto estrella, siendo la plataforma que fuera. Para empezar, como decía, el juego cuenta con un aspecto gráfico impoluto, siempre que nos ciñamos a lo que puede ofrecer un juego de ajedrez.

Podemos escoger entre dos perspectivas, una tridimensional, la que nos ofrece una visión más realista, y una en dos dimensiones, siendo la manera en las que se representa las partidas de ajedrez de una manera más esquemática. Podemos alternan entre las dos opciones en cualquier momento de la partida. Y es que una de las virtudes del juego es poder entrar en el menú opciones con solo pulsar el botón select, cuando deseemos, teniendo un gran abanico de opciones. Este menú es muy parecido al de la versión de NES, siendo claro y conciso, pero con algunas opciones más, como el cambio de perspectiva o cambiar el tablero.

Software Toolworks, sabiendo que tenía más potencia gráfica o quizás para atraer a un público más infantil, ofrece en esta versión el tablero clásico y el tablero de fantasía. El cambio es puramente estético, las figuras no interactúan ni se mueven como en Battle Chess, pero se agradece ese cambio de aires, que le da al ajedrez un tono más lúdico, he de reconocer que ese tablero formado por duendes, unicornios y criaturas fantásticas hizo que, de niño, me acercara al juego, recreando las batalla en mi cabeza. Aquí destacar, que tanto las piezas clásicas como las fantásticas, están recreadas con todo lujo de detalles, dando ganas de tener en casa el tablero de fantasía, aunque sea decorativo.

El tablero de fantasía hace mas ludica la partida

Aun así, estamos hablando de un juego de ajedrez, siendo lo más importante el motor del mismo. Un juego de estas características ha de ser capaz de ofrecer un reto a nivel intelectual, que abarque desde el más novato al más experimentado. Bien, os puedo decir que The Chessmaster para Super Nintendo, aprueba con nota en este sentido. Todo un logro si pensamos en el hardware que corre, un procesador Ricoh 5A22 a 3,55 MHz como máximo, cualquier ordenador de la época era mucho más potente, pues hemos de pensar que era una consola, centrada mas en mostrar gráficos espectaculares que no en procesar complejos algoritmos matemáticos como requiere el ajedrez. Eso hace, que quizás esta versión este un poco por debajo de las otras, pero se defiende dignamente, ofreciendo un buen desafío y con capacidad para aprender poco a poco.

Esta es una de las particularidades que me llamo más la atención en su día y lo sigue haciendo, es uno de los pocos juegos de la consola que se adapta a nuestro juego y no al revés. En los niveles más sencillos, podremos ganar a la maquina con un sencillo jaque pastor, pero solo una vez, pues aprenderá que existe esa jugada y la reconocerá, siendo casi imposible hacérselo una segunda vez.  Por supuesto, al no poder grabar partida, al reiniciar la máquina, perderá todos los conocimientos adquiridos.

Para que os hagáis una idea, los niveles más bajo de dificultad equivaldrían a alguien que casi nunca o nunca ha jugado al ajedrez, solo conoce las reglas, aprendiendo conforme pasen las partidas. Los niveles más altos equivaldrían a jugadores muy experimentados, que evalúan todas las posibles jugadas y repasan en su mente todas las que conocen para ver cuál puede encajar mejor, esto hace que la maquina tarde más actuar, tomándose su tiempo como un ajedrecista profesional. De todas maneras, si nos cansamos de esperar, podemos forzar a la maquina a mover, cosa no aconsejable, pues no hará la mejor jugada. En los niveles más altos hemos de asumir que el ajedrez es un juego de paciencia y de valorar bien cada posibilidad.

La única gran debilidad del motor de juego, es que siempre jugamos contra el Chessmaster, representa que es el anciano de la caratula, haciendo que por muy virtuoso que sea, siempre juegue de la misma manera. No me mal interpretéis, no quiere decir que siempre haga los mismos movimientos, siempre se adaptará a nuestras jugadas, pero es como si siempre jugáramos contra el mismo contrincante. Si somos diestros y estamos atentos, aprenderemos a adivinar su próximo movimiento. Este hándicap se solucionaría en versiones posteriores gracias al motor The King de Johan de Koning, que permitía cargar varios perfiles psicológicos diferentes.

Los mas puristas disponen de un modo clasico

Dejando de lado este hándicap y su música, que puede a la larga hacerse algo pesada más afortunadamente podemos quitarla, The Chessmaster para Super Nintendo es un gran juego de ajedrez, que puede ser disfrutado desde el jugador más novato al más experto.

Y con una cantidad de opciones brutal, podemos elegir entre blancas o negras, si queremos poner tiempo límite por jugada, reproducir los típicos puzles de ajedrez que encontramos en los periódicos, pedir consejo al Chessmaster, activar o desactivar si queremos que el contrincante piense todas las posibles jugadas, rebobinar movimientos o que incluso juegue la maquina contra sí misma, si tenemos curiosidad de como actuaria ella en nuestra situación,tampoco falta el característico modo a dos jugadores, pero la verdad sin desmerecer este modo, es más agradable hacerlo con un tablero real si se puede. Que nadie le asuste tantas opciones, el juego siempre se iniciara directamente  con una partida ya preparada, no haciendo ni necesario que pasemos por el meno si no lo deseamos.

The Chessmaster, en su versión Super Nintendo, puede que no sea el mejor juego de ajedrez de su época y que fuera algo inferior a su versión de PC, pero gracias a todas sus opciones, a sus bonitos gráficos y su accesibilidad para todo tipo de jugadores, hizo que una generación de niños y jóvenes se acercaran a un juego tan apasionante como es el ajedrez.

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